JOSE IGNACIO WERT: “ALIAS EL MACARRA”

Algunas pinceladas sobre “el anteproyecto de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa” (LOMCE). Nuestro gobierno está haciendo gala de su talante dialogante y ha abierto un período para que los ciudadanos “aporten sus sugerencias” a la reforma. Una iniciativa con la que quieren demostrar su actitud “proactiva”, como está de moda decir ahora. Es tan inteligente la propuesta como si a mí me pidieran opinión sobre cómo debe un arquitecto hacer el cálculo de los kilos que puede soportar un muro de carga, o como si yo opinara sobre cómo se debe realizar una operación a corazón abierto. Se ha abierto la “ronda de propuestas” como si todo el que quisiera opinar sobre la educación estuviera capacitado para hacerlo.
Además, el ministro Wert ha “sorprendido” durante el mes de julio acudiendo a uno de sus feudos, la Comunidad Valenciana, a presentar el documento, –sin previo aviso, no sea que algunos profesores vagos y perroflautas le monten un sarao de cacerolas–. En realidad la presentación a las comunidades y sindicatos no ha sido más que una pantomima envidiosa del buen talante de ZP. Wert debió aprender de la reunión con los rectores que no puede dejarse llevar por el ordeno y mando, ¡aún no, José Ignacio, prudencia!, y ha optado por usar la mano izquierda: nos reunimos con los interesados –escogidos– y comunicamos con soltura y gracejo nuestros proyectos, y saldremos de ella de buen rollo diciendo que todo ha ido genial porque todo el mundo está de acuerdo (recordemos que sólo estaban avisados los de nuestra misma cuerda).
Pasemos pues a desarrollar unos de los puntos mas “duros” del anteproyecto”, …”Incrementar la autonomía de los centros”, vamos tiene su “tela”, si me permiten la expresion. Es la más terrible de las propuestas y aquella cuya significación ha pasado más desapercibida. Aplica el concepto empresarial de liderazgo a la escuela y pone la estructuración de los centros, su organigrama educativo, su toma de decisiones, e incluso la contratación del profesorado, exclusivamente en manos de los equipos directivos. Es la santificación del nepotismo con la pátina de la autonomía, pero se llama amiguismo y enchufismo. El consejo escolar, formado por integrantes de toda la comunidad educativa (padres, alumnos, profesores, ayuntamiento, personal no docente) pasará de tener poder decisorio a ser meramente consultivo. El equipo directivo pasará así de ser un funcionario con responsabilidades organizativas a ser el único cacique que tomará decisiones unilaterales sobre múltiples aspectos: la “valoración de la experiencia previa” (¿de quién, del profesorado bajo sus órdenes? ¿no es el principio del fomento de una red clientelar?), la “autonomía de gestión para acciones de calidad” (¿significa que podrá decidir el director en qué proyectos se implica el centro al margen de la opinión de sus profesores y de la comunidad educativa?), la “igualdad de condiciones entre profesores del centro y externos” (¿significa eso la apertura a la contratación al margen de los canales públicos que garantizan un trato equitativo en igualdad de méritos?), “autonomía para la gestión de personal y económica de los centros”, (¿podrá el director contratar a su libre arbitrio un conserje, un profesor, o un “becario” como ya está ocurriendo en la Comunidad Valenciana?). Y hay más preguntas, muchas más: ¿Qué papel le quedará al consejo escolar de los centros?, ¿quién y cómo se elegirá a los directores?, ¿la especialización podría convertirse en la creación institucionalizada de guetos?, ¿sería decisión de los centros esa especialización, dentro de su nueva autonomía? O ¿será decisión de las comunidades autónomas? ¿Qué ocurre si, como es el caso de Madrid, la presidenta autonómica decide regalar suelo público a instituciones privadas, si protege descaradamente un lobby ultraconservador, si decide eliminar vías de formación en institutos públicos y desviar sus alumnos a la concertada, si decide conceder subvenciones a empresas privadas para que realicen el trabajo que antes realizaba lo público, si decide retirar subvenciones a comedores escolares públicos para aumentarlas a las familias que llevan a sus hijos a los privados?
Esta reforma es un linchamiento encubierto de la educación pública. Hablan de mirar al futuro, pero no explican qué futuro es el que quieren. La evaluación o reválida, la segregación temprana, la reducción del número de asignaturas, la autonomía de los centros, y el refuerzo de la función directiva no son más que un envoltorio de sus planes de privatización de lo público y de proselitismo religioso.
Se me objetará que algunas organizaciones religiosas se han quejado porque no se recogen sus demandas, el famoso “derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos”. Esto es también una estrategia: ahora no hay dinero para responder a sus demandas, pero su “malestar” aumentará la “necesidad”. Junto al desmantelamiento de la enseñanza pública y su desprestigio, el PP está tramando aumentar los conciertos educativos cuando haya dinero. Lo dijo Wert en su comparecencia de hace meses. Cuando se le preguntó si iban a aumentar los conciertos educativos, aseguró con voz titubeante: “Cuando haya dinero… ¿quién se va a oponer?”.
Pero antes necesita destrozar lo público, para que la gente perciba que la calidad se refugia en la privada, a la que concertarán con dinero público. La parcela de negocio que la CEOE y los grupos de presión religiosos y ultraconservadores piden y esperan. Eso es lo que se esconde detrás de la tan cacareada libertad de elección de las familias. Concretamente, de las familias conservadoras y de credo del nacionalcatolicismo.
El espíritu de todo el documento esconde su verdadera intención: acabar con la movilidad entre capas sociales. Interesa no dotar de estrategias de pensamiento propio a los alumnos, sino crear una separación tajante entre tres clases sociales: una masa de trabajadores no cualificados (procedentes de los PCPIs); otra de autónomos medios (FP y Bachillerato), con cierto poder adquisitivo, que adelgacen las cifras del paro y al mismo tiempo pongan dinero en circulación a través de créditos para que se reactive el consumo, que beneficia directamente a las grandes compañías; y una élite de universitarios que debe salir de sus propias filas, de los colegios y universidades privadas, que serán los que dirigirán al resto.

No interesan, como ha ocurrido estos años, titulados universitarios de extracción social baja, que piensen con voz propia, cuestionen las políticas gubernamentales, demanden un empleo y un sueldo cualificados, sean críticos con la política liberal conservadora y demanden medidas sociales. Se gobierna mejor si los cultos pertenecen a un único pensamiento y procedencia social. Se gobierna mejor a un pueblo inculto. Y no lo digo yo, ya dijo un esbirro de Aguirre que había que limitar los títulos universitarios. Éstos quedan para la élite de las grandes familias conservadoras que educarán a los hijos en la privada y establecerán una red clientelar que los catapultará a puestos de decisión. Lo importante, el objetivo es que no haya circulación entre las capas sociales.
Este documento es el certificado de defunción de la movilidad social, del progreso de la clase media, del desarrollo social, de la flexibilidad frente a la uniformidad, del libre pensamiento frente a la fe en la vía única. Es la puesta en marcha vía ley orgánica del caciquismo y el clientelismo en toda la estructura social, la puerta abierta al mercadeo con la sociedad futura.
La educación es el futuro de la sociedad. De cómo se encare la educación dependerá quiénes seamos mañana. El macarra ha vuelto a pasar con la música tecno a tope, ha vuelto a derrapar a la salida del semáforo. Recogemos los frutos humanos de la burbuja inmobiliaria. Nos hemos dejado poseer por el dinero. Los que dejaron la educación para emborracharse de megalomanía han puesto en el poder a los obispos del poderoso caballero. Nadie nos escuchaba cuando les aconsejábamos que estudiaran, cuando intentábamos demostrarles que el dinero es una herramienta para vivir mejor, pero que vivir mejor no depende sólo del dinero. Los cantos de sirena del dinero y el ladrillo han conseguido que olviden una enseñanza básica de los antepasados: no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. El macarra vuelve a quemar goma. La CEOE ríe. Esta noche hay fútbol.

COMO SIEMPRE LE DEJO UN TEMA MUSICAL aid-kit-lions-roar-hace-poco-me.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s