No solo votar: La responsabilidad de la ciudadanía en democracia

El desmantelamiento del sistema sanitario público por parte de la derecha gobernante continúa su camino. La implantación del repago en el transporte de los enfermos a los centros hospitalarios para seguir sus tratamientos oncológicos o de diálisis introduce nuevos factores de discriminación en nuestra sociedad. Y va a castigar de forma muy significativa a los ciudadanos y ciudadanas de las áreas rurales de nuestro país. Lo que viene ocurriendo con la sanidad pública durante los últimos meses, como en otros ámbitos, evidencia el valor de lo conseguido antaño y la vulnerabilidad de las conquistas sociales si no son defendidas convenientemente por la ciudadanía.

Cuando el pueblo entrega el poder a quienes tienen sobradamente acreditada su aversión hacia el interés general les capacita para liquidarlo. La responsabilidad de los ciudadanos está en la defensa de lo de todos frente a quienes quieren el beneficio de la minoría. El pánico y la mentira son atenuantes de esa dejación de responsabilidad pero nunca eximentes. Porque la gente debe saber que cuando decide entregar la llave del gobierno a unos o a otros legítima unas u otras políticas, se corresponsabilidad de lo que sus elegidos hacen. Es imperativo que, de una vez por todas, aprendamos esta primera lección de la democracia.

Como siempre les dejo un tema musical joe-cocker.html

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RUIZ GALLARDON Y LA NUEVA LEY DEL ABORTO

Alberto Ruiz-Gallardón nos ha hecho saber a través de la prensa que el Gobierno tiene previsto enviar a las Cortes un proyecto de ley que retrotraerá la situación legal del aborto a antes de 1985. Hace unos días el ministro Wert anunció el restablecimiento de las reválidas eliminadas por la Ley General de Educación de Villar Palasí de 1970. Esta es la verdadera hoja de ruta de la derecha gobernante: la liquidación del progreso social y político en nuestro país. Lo harán con el aborto como lo han hecho ya con la dependencia, con los derechos laborales o con la sanidad y la educación públicas. Es un plan preestablecido que se ampara en el pánico generado por la crisis para aniquilar los avances conquistados tras décadas de lucha. Es la Gran Liquidación. De cumplirse el anuncio de Gallardón, el Gobierno de Rajoy nos situaría en cuanto al aborto entre los países más regresivos del mundo occidental.
Se liquida la ley de plazos de 2010 y se vuelve sólo parcialmente a los supuestos de 1985, con la exclusión de la malformación del feto que no habilitaría el amparo legal de la interrupción del embarazo. Una involución inaceptable, una marcha atrás de tres décadas en el reconocimiento de los derechos de la mujer y en la construcción de una sociedad de iguales. Un momumento a la hipocresía y al cinismo que empeora la calidad de nuestra democracia y generará más dolor y más sufrimiento. Es cierto que, esto sí, lo llevaban en su programa; es verdad que, en esto, no han engañado.

Lo digo, una vez más, para quienes siguen insistiendo en lo de PPSOE, para quienes dicen que da igual unos que otros. No, no es lo mismo: quitan derechos a las mujeres que otros legislaron, eliminan los derechos de los dependientes que otros reconocieron, reducen la cobertura sanitaria que otros universalizaron, laminan las becas que otros impulsaron… Siguen y seguirán liquidando el futuro mientras la gente de progreso y los partidos de la izquierda sean incapaces de entender realmente lo que está ocurriendo.

COMO SIEMPRE LES DEJO UN TEMA MUSICAL bob-dylan-tempest-en-1962-robert_12.html

25-S: No me representan

Durante las últimas semanas ha arreciado la convocatoria sobre el asalto al Congreso de los Diputados el próximo 25 de septiembre. La campaña ha trascendido las redes sociales y se ha instalado en los medios convencionales con la toma de posición de distintos representantes públicos sobre la cuestión. He de confesar que de todas ellas ha sido la del diputado Gaspar Llamazares manifestando su compresión y su apoyo a la iniciativa la que mayor desazón me ha generado. Que Llamazares, político de firmeza democrática y solidez argumental, se sienta obligado a respaldar la ocupación del Congreso para abrirse un espacio electoral muestra la gravedad de la crisis que estamos viviendo. Se amparan los convocantes en el grito del “no nos representan” para legitimar lo inaceptable; dicen, ellos sí, representar al pueblo frente a la oligocracia partidista. Y digo yo: NO, no me representan quienes quieren asaltar el Congreso. NO, no me representan quienes han decidido ser ellos y no el pueblo que invocan quienes dan patente de legitimidad.
El Gobierno de la derecha ni hace lo que debe ni debe hacer lo que hace, pero eso no puede legitimar a quienes hacen lo que no deben. Este es un principio democrático básico. Y es cierto también que es imperativo que la izquierda del sistema transgreda comportamientos, discursos y políticas que han servido durante las últimas décadas pero que ya no sirven. Pero no hay atajos. Muchos ciudadanos hartos de empobrecerse sin esperanza y de ver recortados sin fin sus derechos pueden sentirse atraídos por estos cantos de sirena. Han de saber que el coste de la no política es la no democracia y la imposición absoluta de los fuertes sobre los vulnerables, de los poderosos sobre el pueblo. Así que, en lugar se disponernos a ocupar el Parlamento debemos prepararnos para convencer a más y más gente de que otras políticas y otra política son posibles, de que las cosas se pueden y se deben hacer de otra forma, de que la fuerza de sus votos es la fuerza real del pueblo para cambiar el estado de cosas existente.

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